18 ago. 2008

~ Marzo

El corazón lleno de agua. Llega un momento en el que no puedes tragar más. Y ni siquiera sabes cómo echar fuera todo lo que te está ahogando.
Lloras. Sí, lloras. Y en tus lágrimas se refleja lo que hace que existan, lo que hace que existas.
Llamas a Alguien. Alguien es la única persona que te puede salvar.
No sé si sabes que cada persona tiene una esponja al lado del corazón para recoger lágrimas. Esa esponja es la que salva a las personas.
Llegas a casa de Alguien, que abre la puerta (no sabes porqué, pero estaba cerrada) y te abraza con sus brazos fríos y sus ojos grises.
- Mi esponja está llena de agua. Lo siento - dice.
- ¿Que tu esponja qué? ¿Y mis lágrimas?
- Es lo único que te importa? ¿Tus lágrimas?
- ¿Quieres dejar de decir tonterías? Tu esponja está llena.
- Ya... Lo sé. ¿Se puede saber qué es lo que te molesta?
- ¿Por qué coño no me llamaste para que llenara la mía?